(FAQ)Preguntas más frecuentes
Estas son algunas de las preguntas que se suelen plantear más frecuentemente:
• ¿Qué es Equanimal?
Equánimal está formado por personas como tú, personas a las que les importa el sufrimiento y el dolor de cada animal. Los terribles padecimientos y abusos que sufren los animales nos parece una injusticia que debe ser denunciada y combatida. Pensamos que la mejor manera de ayudarlos es con la información, pues la gran mayoría de la sociedad desconoce la terrible situación en la que se hallan nuestros compañeros de planeta. Para ello, nuestro objetivo es la realización de todo tipo de campañas de concienciación, educación, denuncia y boicot a quien dañe a los animales.
Para los miembros de Equánimal, esta es una tarea colectiva y estamos abiertos a la colaboración de todas y todos, tanto de individuos como de colectivos, para formar parte de iniciativas que tengan como objetivo ayudar a los animales. Sabemos que hacen falta muchas manos y en Equánimal queremos ser un factor de suma, no de resta: sumando personas, ideas, esfuerzos... cuantos más seamos, más lejos llegaremos y más se escuchará nuestro mensaje.
Para cumplir con nuestros fines utilizaremos todos los recursos que tengamos y recurriremos a todo tipo de actos públicos, manifestaciones, concentraciones, acciones reivindicativas, denuncias públicas, conferencias o mesas informativas y de recogida de firma, divulgación de videos y campañas a través de internet. Acudiremos a todos aquellos lugares donde nuestro mensaje pueda ser escuchado. No cesaremos hasta denunciar todas las injusticias, saldremos a la calle y estaremos donde sea necesario para prestar nuestra ayuda a los que no pueden defenderse.
• ¿Por qué debería implicarme?
Si consideras que discriminar a otros en función de su especie es injusto e inaceptable, además de no participar en su explotación, deberías tomar partido para ayudar a ponerle fin. La vida de miles de animales depende de tus decisiones, no permitas que éstas supongan la muerte y sufrimiento para otros.
• ¿No es el respeto de los animales una cuestión de opinión?
En el momento en que nuestros actos y decisiones repercuten sobre los demás tenemos el deber de ser justos a la hora de considerar los intereses de quienes se vean implicados. La explotación de otros seres con intereses no es una cuestión de opinión.
• ¿Cómo sabemos a qué individuos respetar y a cuáles no? / ¿Cómo sabes a quién respetar?
Debemos respetar a todos aquellos individuos con capacidad para sentir, y que por tanto, pueden experimentar sufrimiento y/o disfrute. La vivencia de la experiencia del sufrimiento implica la presencia del interés en evitar dicho sufrimiento, pues éste siempre se experimenta como desagradable, al contrario que el disfrute. Quienes poseemos esta capacidad, no sólo tenemos interés en evitar aquello que nos provoca sensaciones desagradables, sino que tenemos interés en disfrutar de las agradables, y por tanto, tenemos interés en vivir y hacerlo libres, pues la privación de libertad nos perjudica sobremanera (impidiendo desplazarnos a donde queramos por ejemplo).
Quienes poseemos esta capacidad tenemos intereses (en vivir, en ser libres, en no sufrir) debemos ser respetados, pues estos intereses son en sí mismos relevantes para las cuestiones aquí tratadas.
• ¿Cómo podemos saber quién tiene esta capacidad?
La posesión de intereses es condición suficiente para ser respetado. Las plantas, las bacterias, los virus u otros organismos que no poseen sistema nervioso, y por tanto, al carecer de capacidad para sentir, no tienen intereses que tener en cuenta.
• Los animales son como máquinas, ¿por qué preocuparnos por ellos?
Si bien a menudo se ha utilizado la metáfora de que nuestros cuerpos (tanto de los animales humanos como los de los animales no-humanos) son como máquinas, con mecanismos y resortes y que requiere de “combustible” para funcionar al igual que éstas, esta metáfora no puede llevarse más allá de un conocimiento simple del organismo pues al disponer de un sistema nervioso poseemos una cualidad que nos hace totalmente diferentes de los objetos no sintientes, la capacidad para sentir que permite la aparición de la consciencia (y con ella del sujeto psicológico) y la capacidad para experimentar sensaciones en función de diversos estímulos y reaccionar ante ellos. Podemos programar máquinas que reaccionan a determinada información, sin embargo, esto dista mucho de que sean conscientes y disfruten o sufran. Una célula fotovoltaica puede activar un determinado mecanismo para el que ha sido diseñada al recibir la luz solar, pero no hay nada en ella que le permita disfrutar del sol.
• ¿Pero las plantas no sufren/sienten?
El dolor es un estado o sensación psicológica desagradable, una forma de sufrimiento que tiene una gran utilidad para la supervivencia de un organismo. Tener la capacidad de percibir el entorno y de experimentar sensaciones es una estrategia adoptada por los animales que les permite reaccionar ante fuentes de daño y peligro que amenacen su supervivencia. Constituye en definitiva un sistema de guía u orientación sobre nuestros movimientos.
Para poder experimentar sensaciones o estados mentales, es condición necesaria poseer un sistema nervioso que permita el procesamiento de la información. Las plantas no disponen de células especializadas en el procesamiento rápido de información que permita una respuesta plástica a su entorno.
Sería un “absurdo biológico” o sinsentido el que las plantas sean capaces de sufrir si no pueden huir de la fuente de daño que provoca su sufrimiento. De la misma forma que no tendría sentido que seamos capaces de sufrir ante una quemadura si no tenemos posibilidad de evitar dicho sufrimiento. Aquellos organismos con tales características no podrían sobrevivir (tal y como muestran los casos de humanos insensibles al dolor). Claramente no sobreviviríamos mucho tiempo si no pudiésemos percibir el dolor causado por una mala postura, una quemadura, el hambre u otras situaciones, y difícilmente podríamos transmitir a través de los genes dicha peculiaridad a lo largo de varias generaciones.
• ¿No hay estudios que muestran que las plantas crecen más rápido cuando se les pone música?
Aunque nadie nunca ha mostrado tales estudios, del hecho de que las plantas crezcan más rápido en presencia de música no se deduce que las plantas sientan y experimenten sensaciones ni placer al escuchar dicha música. En primer lugar, las plantas carecen de órganos auditivos y sistema nervioso y por tanto, difícilmente podrán disfrutar de la música. Por otro lado, tanto los organismos vivos como incluso objetos inertes son alterados por variaciones en su entorno. Así el cuarzo vibra frente a determinadas frecuencias, y el metal se dilata y ensancha ante el calor. Todas estas alteraciones son resultado de un proceso físico. De la misma forma, el que las plantas crezcan hacia la luz, o incluso creciesen más ante determinadas vibraciones (o con más luz, más agua y mejores nutrientes) son resultado de procesos químicos y hormonales que nada tienen que ver con una capacidad como sentir.
• Pero incluso si las plantas no sienten dolor, ¿no las estás privando de la vida? ¿Por qué no es eso suficiente para atribuirles un estatus moral a las plantas?
Privar de la vida a un organismo que es incapaz de experimentarla al carecer de sistema nervioso no implica que le estemos causando un mal. No es suficiente con el mero hecho de estar vivo, o de poseer una determinada característica. Es imprescindible mostrar que dicha característica, en este caso, la de estar vivo, es relevante para el tema en cuestión.
• ¿Qué tiene de malo que les utilicemos como alimento / vestimenta / entretenimiento / material de laboratorio?
Todos los individuos con capacidad para sentir tienen intereses propios y no existen para ser utilizados por otros. De la misma forma que las mujeres no existen para servir a los hombres, ni los alemanes para los franceses, los demás animales no existen para satisfacer nuestros deseos. Ser responsables de la vida de alguien, por ejemplo, una niña, no nos da derecho a utilizarle para nuestro beneficio.
• ¿No nos hace nuestra inteligencia superiores a los demás animales?
El hecho de que nuestras capacidades cognitivas sea diferente a la de los demás animales no justifica su explotación. Un bebé o un discapacitado mental profundo no tienen el mismo tipo de inteligencia que otras/os y sin embargo no son objetos de explotación. El tipo o grado de inteligencia no puede ser considerado un argumento valido para explotar a otro ser, ya que la única característica relevante para respetar el interés en vivir y no sufrir es la capacidad para sentir.
• ¿Acaso no somos superiores a los demás animales?
El hecho de que algunas/os de nosotras/os tengamos mayores capacidades en algunos aspectos que otras/os, no nos da derecho a utilizar a los demás para nuestro beneficio. Por ejemplo, que Einstein fuese más inteligente en algunos aspectos no le dio derecho a explotar al resto de individuos. Curiosamente elegimos como relevantes aquellas capacidades que poseemos algunas/os de nosotras/os, tales como un determinado tipo de inteligencia, habilidad lingüística, etc. pero lo cierto es que a la hora de tener interés en vivir y no sufrir, estas características son tan poco importantes como la rapidez con que nos movamos, lo fuertes que seamos, o lo desarrolladas que estén nuestras capacidades olfativas o auditivas, etc.
• Los humanos estamos en la cumbre de la evolución, ¿no nos da eso derecho a utilizarles como queramos?
En primer lugar, considerar que los humanos somos la cumbre de la evolución es una apreciación incorrecta de la teoría de la evolución. El modelo de ésta, lejos de presentar una estructura piramidal con los Homo sapiens sapiens en la cúspide, es la de un árbol invertido que muestra los diversos caminos que toma cada grupo de individuos. Por otro lado, podemos preguntarnos sobre qué consideramos ser la cumbre de la evolución, pues como hemos mostrado, no es cierto en cuanto a nuestra posición en la diversidad biológica. Podría afirmarse que es en cuanto a nuestra capacidad de alterar el medio para adaptarlo a nosotros y no a la inversa, en definitiva, nuestra inteligencia. Sin embargo, si puede ser cierto que algunos humanos tengamos mayor capacidad intelectual que otros animales, esto en modo alguno justifica su explotación. Una mayor capacidad inteligencia, capacidad de previsión o de razonamiento también implica una mayor responsabilidad ante las consecuencias de nuestras acciones.
• Estoy de acuerdo con no ocasionarles sufrimiento innecesario, pero no habría formas aceptables de explotarles?
Ninguna forma de explotación es aceptable, ya que todas significan una privación de libertad para los individuos.
• Al comparar el especismo con el sexismo y racismo, ¿no estás faltando al respeto a la gente de color o a las mujeres?
El racismo, sexismo, especismo y otras formas de discriminación son similares ya que todas comparten la idea equivocada de que hay características irrelevantes (raza, sexo, especie, etc.) que pueden ser utilizadas para infravalorar los intereses de otros individuos. El especismo y la esclavitud humana son similares en que en ambos casos tanto los animales como los humanos esclavizados tienen interés en no ser considerados objetos. Los humanos también somos animales, puede que su aspecto, sus capacidades o forma de ver y comprender el mundo sea diferente, pero sus intereses merecen el mismo respeto que los nuestros.
• ¿No tienen los animales que utilizamos una vida mejor que en libertad, pues les alimentamos y protegemos?
Por muy óptimas que sean las condiciones en que recluyamos a un animal, o por muchos riesgos que implique para él su libertad, esto no nos da derecho a utilizarle. El hecho de que en nuestra vida diaria corramos el riesgo de ser atropellados, no legitima a otras/os para privarnos de nuestra libertad. Todos los animales capaces de sentir tenemos interés en vivir y ser libres y estos intereses deben ser respetados.
• ¿No es cierto que los animales no existirían si no les criásemos?
Según esta idea, se supone que estamos haciéndoles un favor al traerles al mundo. Sin embargo, a quien no existe no se le puede favorecer, además el traer a una criatura sensible al mundo (por ejemplo un hijo) en modo alguno justifica que le utilicemos para nuestro beneficio, le privemos de libertad ni nos erige en dueños de su vida otorgándonos el derecho a acabar con ella cuando nos plazca.
• Un humano y un perro.. ¿A quién salvas primero?
A quien decidamos salvar en este caso en modo alguno justificaría la explotación de los animales. Si consideramos que iguales intereses merecen el mismo respeto independientemente de cuestiones irrelevantes como la “raza”, el sexo, la especie o cualquier otra, deberíamos tirar una moneda al aire para evitar basarnos en preferencias personales que nada tienen que ver con la justicia. La pregunta de hecho está planteada intentando forzar una respuesta especista. Si la reformulásemos de la siguiente forma: Una casa está ardiendo y hay una mujer y un hombre.. ¿a quién salvas primero?, observaremos fácilmente que los únicos datos que se nos ofrecen son el sexo al que pertenecen. Por ello, elijamos al bebé o al perro, o en este último ejemplo, a la mujer o al hombre, estaremos eligiendo únicamente en base a la especie o sexo de un individuo, características ambas irrelevantes para la decisión a tomar que se nos presenta. En el primer caso, la respuesta sería especista mientras que en el segundo caso la respuesta sería sexista. En esta situación, debemos pedir a quien nos pregunta que reformule su pregunta para que podamos responder correctamente sin arrastrar los prejuicios que presenta dicha pregunta.
• Seguramente hay problemas más importantes que los derechos de los animales, como el hambre en el mundo, ¿no tenéis mejores cosas que hacer?
A menudo se ofrecen respuestas de este tipo, o bien el hambre padecido por individuos de otros países. Nuestra opinión es que este planteamiento es ya de hecho especista, pues parte de la base de que los intereses de los animales en modo alguno pueden ser atendidos sin atender antes a los de los humanos, dando preferencia a éstos por el hecho de que pertenecen a nuestra misma especie.
• ¿Qué puede cambiar para los animales lo que yo haga en mi vida diaria?
Generalmente nuestros hábitos o consumo (forma de alimentarnos, de vestirnos, de entretenernos, etc.) suponen contribuir a perpetuar la explotación de los animales. Quienes nos planteamos esta relación de dominación y nos posicionamos en contra cambiando nuestros hábitos, estamos evitando la muerte y el sufrimiento de muchos animales. Una de las formas más efectivas de acabar con la explotación animal es adoptar una dieta vegetariana, libre de productos de origen animal, pues todos estos productos suponen la privación de libertad, el sufrimiento y/o la muerte de otros individuos. No te vistas con animales ni acudas a espectáculos que les utilizan, no participes en el comercio de animales, pues no son propiedades, sino individuos con intereses propios.