Constatando el hecho de que los animales sienten, es decir, sufren y disfrutan de sus vidas;
Constatando que pese a esta evidencia el resto de los animales son desconsiderados por la mayoría de los seres humanos, de tal manera que no son respetados en sus necesidades mínimas;
Constatando que diariamente son millones los animales que están privados de libertad, usados para experimentación o siendo asesinados para distintos fines;
Constatando que gran parte de ello se lleva a cabo de un modo ratificado en el derecho con la consideración de los animales no humanos como propiedades;
Constatando que son considerados como simples objetos de los cuales podemos servirnos en función de nuestros deseos, tradiciones, intereses o gustos;
Entendiendo que ello tiene su origen en una discriminación injustificada de los animales no humanos por pertenecer a otra especie.
Todos los animales deben recibir un trato que tenga en cuenta plenamente sus necesidades.
La razón fundamental para tomar nuestras decisiones éticas es la posiblidad de dañar o beneficiar a otros.
Para valorar si un animal tiene necesidades resulta irrelevante cualquier otra capacidad independiente de la de sufrir o disfrutar que éste posea.
Del mismo modo, ningún tipo de clasificación no relacionada con la capacidad de sufrir o disfrutar (género, raza, especie, familia, orden…) puede ser un motivo para discriminar a ningún animal, sea este humano o no humano.
Por ello, la priorización de las necesidades de un animal sobre las de otro basada únicamente en la especie a la que pertenece cada uno (en el caso concreto en que favorece a los miembros del grupo humano conocida como antropocentrismo), resulta moralmente injustificable.
La plena consideración y reconocimiento de las necesidades de los animales. Entendemos que las necesidades básicas de cualquier animal son: vivir, ser libre, no ser torturado y disfrutar de su integridad física.
Generar un cuestionamiento individual y social de la actitud discriminatoria con los animales y sus consecuencias.
Propiciar un cambio en la actitud hacia el resto de los animales a través de la educación y la concienciación, para lograr un estilo de vida respetuoso con los animales.
La eliminación paulatina de la utilización de los animales como medios para la satisfacción de fines humanos, incluida su utilización tratando de respetar algunas de sus necesidades pero no todas. Esto último, además de no respetar a los animales, entendemos que provoca la perpetuación de su utilización.
El reconocimiento en el plano jurídico de los animales como sujetos de derechos. Éstos incluirán todos aquellos precisos para que disfruten plenamente de su existencia. Tales derechos son, de manera básica, el derecho a la libertad, a la vida, a la integridad física y a no ser dañados en forma alguna, y todos los demás derechos derivados de éstos. El reconocimiento de tales derechos implica que aquellos que los poseen no pueden ser calificados como propiedades.
Equanimal defenderá los intereses de los animales por ellos mismos y no en función de otros intereses implicados.
De modo particular, no priorizará los intereses de un determinado animal por cualquiera de los siguientes motivos:
i) porque exista un interés humano implicado en ello.
ii) porque sea miembro de una especie escasa, endémica o en peligro de desaparición.
iii) por el hecho de que habite en un determinado ecosistema.
Equanimal sólo se posicionará en cuestiones que conduzcan hacia la consecución de los objetivos de la organización. Asimismo no defenderá ninguna posición de tipo político, religioso, filosófico o de cualquier otra clase, excepto que impliquen la oposición a cualquier tipo de discriminación, o a no ser que ello afecte a la defensa de los animales.